miércoles 2 de diciembre de 2009

"... y ver a la luna otra vez."


- "...don't you know you might find a better place to play..."

- Como cada mañana, con el pelo empapado; di cuerda al reloj y me dispuse a ordenar los papeles y comenzar el trabajo asignado para aquel día. No reparé en aquel pequeño sobre hasta pasada media mañana, su contenido me embargó de alegría y la buena noticia que traía en su interior me alegró no sólo aquella mañana de verano sino muchas mañanas en las que el simple recuerdo de aquella, hacía cambiar mi gesto por completo.

- "...saben que la razón ni me falta ni me asiste y tengo corazón pa' que no te pongas triste..."

- Un enorme y rugiente elefante que me perseguía en sueños. Lo dibujé y dejó de perseguirme. Creo que lo atrapé en el papel.

- La luna está más baja allí, rozando con la panza las crestas de las olas.

- Doblando el brazo y con una habilidad que delataba la experiencia adquirida; lanzaban piedras al tranquilo río por la tarde, haciéndolas rebotar sobre la superficie que cambiaba su color asemejándolo al de los metales, por la incidencia de los rayos solares durante el lento transcurrir del largo ocaso de verano. Un griterío ascendía sobre el jolgorio general cuando se superaba con los saltos de las piedras la más reciente marca conseguida por algún otro, poniéndo para ello todo el empeño posible.

- Cuadricularon el mar para intentar dominarlo, pero no lo consiguieron. Tendrán que buscar otra forma.

- [...]


"Si no hay pan para los tuyos
y ves muy gordo al abad,
si su virgen viste de oro,
desnúdala
Cómo van a silenciar
al jilguero o al canario
si no hay cárcel ni tumba
para el canto libertario"



jueves 26 de noviembre de 2009

...para Pedro es hiel.


- "I know that I'll soon go mad in my solitude"

- Encendió con una cerilla la siguiente y con ésta la siguiente, manteniendo la misma llama, como si del fuego olímpico se tratase, cuándo le pregunté por qué lo hacía, sólo me preguntó si tenía más cerillas. Contesté que no, y cuando la última llama de la última cerilla le quemó la punta de los dedos antes de desaparecer en una voluta de humo, sus ojos se humedecieron, dejó caer la cerilla ahora negra y retorcida; se enjugó con el dorso de la otra mano, las lágrimas que apenas habían brotado; se levantó y volvió dentro. Nunca supe si lloraba porque se estaba quemando los dedos o si fue porque se le acabaron las cerillas.

- Sigues vivo. El sol brilla en el cielo y tienes agua. No te quejes. No tienes suficientes motivos.

- El sol inundaba la habitación y lo arropaba como una cálida manta. Pasó los dedos por encima de la cicatriz, recordando el dolor, la sangre vertida por esa herida y los buenos momentos que quedaron para siempre -y como la piel- retorcidos por el paso del tiempo.

- "...and some folks said he is up there still"

- Tendrán que aguantar y pasar el invierno con el estómago vacío.

- "...they're all out without you, having fun"

- [...]




Duke Ellington - Solitude (78 rpm)

martes 17 de noviembre de 2009

Lo que para Juan es miel,...


- Oscuras costas abruptas que me asaltan en los mil sueños febriles de las mil veces malditas -aquellas- tardes de la primera semana de octubre; cuando mil viajes por mi ciudad me resultan ajenos, cuando nada -de lo que fue y de lo que puede o pueda ser; o llegar a ser- me importa nada. Absolutamente nada. Cuando con las lágrimas a punto de brotar suplico algo de tiempo, y de repente llueve y el tiempo se detiene. Congelado en cada poro de la empapada piel de mi cara, agua que junto al viento me abofetea y zarandeándome me atrapa y me trae de nuevo a la r
ealidad donde -de momento y sin saber por cuanto- aún sigo.

- "...o en más sangre con la que escribir."

- Confieso que a veces, aún me tuerzo al escribir a mano. Poco, pero algo.

- Del enfado al dolor y del dolor al enfado. Y vuelta a empezar pasando todas y cada una de las veces por la incredulidad más absoluta. Recalando a veces en el llanto contenido. ¿Hasta cuándo? Hasta siempre.

- Y leer mil tonterías escritas en mil hojas que habrían albergado -sin dudar- mejores ideas. Puede que no mil, pero con una sóla bastaba.

- Aún no. Aún no...

- ¿Hacia dónde me llevan estos pasos? ¿Hacia donde yo quiero? ¿Hacia donde quieren ellos?

- "Es un largo trecho y desaparecer..."

- Demasiadas sensaciones para una sóla tarde. Demasiadas preguntas para una sóla tarde.

- [...]




Clint Mansell - Shell Shock.

jueves 12 de noviembre de 2009

"Este tren parará en Tucumcari"


- La avioneta cruzó el cielo de la ciudad con un dulce ronroneo en su motor. Enfrentada contra el cielo nublado de una tarde de noviembre.


- Ignorar la compañía y las luces de los coches, de las ciudades. Fijar la mirada en aquel fulgor que asoma tras las cimas. Y preguntarse por todas esas cosas.

- "...en cualquier lugar de aquellas, en otro tiempo pacíficas montañas."

- El camello no pudo más y cayó rendido a mitad de la duna. La ventisca se acercaba imparable desde el sur y él sabía que sin camello le iba a resultar imposible salir de aquella. Hundió las manos en la duna para comprobar la temperatura de la arena y calcular de cuanto tiempo disponía antes de que los demonios del desierto vinieran a por él. Deshizo el turbante mientras musitaba una oración por el camello muerto y se lo anudó nuevamente ciñéndolo bien para que no entrase arena por ningún resquicio. Cerró los ojos y se acomodó junto a su compañero muerto, que aún conservaba el calor. Comenzó a oír el soplido incesante del viento y de la arena que se estrellaba contra la tela de su ropa. Escuchaba con atención intentando difenrenciar el sonido del viento del que acompañaba a los espíritus del desierto. Y lo escuchó, escuchó su nombre; tal y como le habían advertido desde que era un niño; los demonios te llamarán por tu nombre -le habían dicho- pero deberás guardar la calma y no mirarles, y no hacerles ningún caso. Y así lo hizo, cerró aún más los ojos y se apretó contra el camello. De momento él iba ganando, pero sólo de momento,... ¿Podría vencer a la curiosidad?

- Intenté buscar el mismo cable, los mismos pájaros; pero esta vez no estaban. ¿Dónde están los pájaros?

- Hay -o al menos había- tribus en las lejanas selvas de los mares del sur, en las que algunos de sus miembros -normalmente las mujeres- se amputaban falanges o dedos de las manos tras la ausencia definitiva de algún familiar; dicen -o decían- que prefieren sustituir el dolor emocional por el físico. Puede que tengan -o tuviesen- razón. No lo se.

- El mismo viaje. La misma cafetería. Distinta compañía. Distinta conversación.

- [...]




Coldplay - Life In Technicolor